Natalie miró hacia atrás y vio a una mujer muy gorda, de piel oscura y pelo ralo que se acercaba como un rayo, con rabia en la cara.
Llevaba una sudadera amarilla y joyas doradas alrededor del cuello y las orejas, como una gorda boa dorada.
Natalie frunció el ceño y, antes de que pudiera decir nada, la mujer se dirigió hacia Lucía en la cama, levantando la mano para golpearla.
Cuando la mano estaba a punto de caer, de repente la agarró por la muñeca.
Aria giró la cabeza y vio que quien la impedí