—¡No es necesario! ¡Me temo que vomitaré al ver su boda!
—¡No lo niegues, te temes que vas a llorar!
Natalie frunció los labios y dijo con indiferencia.
—He venido aquí no para hablar contigo de estas tonterías, te entregas en la comisaría o yo misma entrego las pruebas a la policía, tú eliges.
Mirando la cara sonrojada de Natalie, Olivia se mofó.
—Lo siento, pero no voy a elegir ninguna de las dos.
—Entonces supongo que tengo que elegir por ti.
—Ja, ja, ja, qué arrogante eres, ¿de verdad crees