Natalie sintió algo extraño en su actitud, cuando iba a decir algo, la puerta se abrió de repente.
Nora entró con un ramo de flores en la mano y se sorprendió al ver a Natalie estaba despierta.
—Natalie, ¿estás despierta?
—Sí.
Al ver a Nora, Michela respiró aliviada y se levantó: —Nora, me voy a casa a preparar sopa para Natalie, tú quédate aquí a charlar con ella.
—Bien.
Cuando Michela se marchó, Nora dejó las flores sobre la mesa y fue a sentarse junto a la cama.
—¿Sabes que me asustaste mucho