Jaspe estaba en su habitación, aguardando para ser llevada a quirófano; estaba muy nerviosa, la sola idea de que ese segundo intento para hacerla recuperar la vista fuese fallido, la llenaba de angustia.
—Mamá, no quiero quedarme ciega. —dijo y abrazó a su madre.
—Hija todo va a estar bien, serás operada por los mejores especialistas del país. No tienes porque estar preocupada.
—No sé, mamá. Tengo mucho miedo.
En ese momento, Amanda entró a la habitación y le pidió a la rubia que salier