Debbie
Sostuve a River entre mis brazos mientras todo su cuerpo temblaba. El calor que emanaba de él era intenso; brotaba de sus poros en oleadas tan densas que hacían que el aire a nuestro alrededor comenzara a distorsionarse.
Era como estar parada junto a una fogata en una noche sin viento. Podía escuchar su corazón golpeando como un tambor contra sus costillas. Lo miré a los ojos. Brillaban con un amarillo eléctrico e intenso, con las pupilas tan dilatadas que el oro se había tragado el i