Cuando estaban en el noroeste, en un pequeño pueblo en mitad de una montaña, sufrieron un deslizamiento de tierra.
En ese momento, si él no hubiera expuesto su vida para protegerla, ella quizás no habría sobrevivido.
—¿Cómo no sabía que me salvaste la vida? —siguió preguntando Adriana.
—¡Porque fue en un sueño, yo creo! —respondió José, sin querer entrar en detalles. Con una expresión seria, arrancó el carro y preguntó:
—¿A dónde vamos?
—Pues a donde más, a casa —respondió ella con una voz clar