Ricky no dudó ni un segundo y, después de decir eso, entró rápido a la habitación y cerró la puerta, dejando a todos afuera.
Adriana parpadeó.
Hacía mucho que no discutía con alguien tan irracional. Estaba a punto de decir que no cambiaría de habitación, si Ricky tenía miedo de perder tiempo, pues que lo perdiera.
Pero, no esperaba que Ricky cerrara la puerta de golpe, dejándola sin oportunidad de amenazarlo.
El asistente de Lorenzo se acercó y le preguntó a Adriana:
—¿Qué hacemos ahora?
—¿Pues