Capítulo132 Hiciste de cupido.
Adriana estaba echa un manojo de nervios y no sabía qué hacer.
No tenía fuerzas. Aunque pudiera trepar por la ventana, si saltaba desde esa altura, sin duda moriría.
Pero en la habitación había un maldito pervertido decidido a no rendirse.
Era una situación de la que no podía ir ni para adelante ni para atrás.
Adriana apretó los puños. Justo en ese momento, Christian, que se había levantado otra vez del suelo, volvió a lanzarse hacia ella, murmurando:
—¡Uy mamacita! ¡Eres la mujer más bella que