—Señorita Gracia, la señorita Adriana también es una invitada en este evento. Usted no puede… —dijo el personal, nervioso y sudando de la presión.
—Ah, ¿no? ¿No pueden solucionarlo? ¿Quién se supone que es ella? ¡Jamás la había visto! ¿De verdad no pueden lidiar con una aparecida sin importancia?
—Si no lo resuelven, me voy a casa y arruino todo el evento —exclamó Gracia, con tono amenazante.
—…
Los empleados, al ver que el evento estaba a punto de comenzar, no tuvieron más opción. Finalment