Jonathan observó a Sabrina, ella dormía en esa cama, se veía débil, frágil, siempre fue una mujer fuerte de salud, le dolía verla así.
«Es mi culpa, fui demasiado generoso con quien no lo merecía, con quien me pagó mal, pero el precio a pagar fue caro, ¿Cómo pude arriesgar a la mujer que amo? Nunca me lo perdonaré», pensó
Jonathan recibió una llamada, se apuró a responder, era el comandante de la policía.
—Señor Grimm, queremos informarle que la señora Stevens ya fue arrestada, fue cerca de s