Evangelyn no podía creer que su padre fuera capaz de algo que le parecía despiadado, abandonar a su propia madre a su suerte, sin volver a verla, ella debía comprobarlo con sus propios ojos.
Ella tomó su cartera, salió de casa, miró a Pablo.
—¿Puedes llevarme a un lugar? —pregunto la chica dudosa
Pablo dijo que sí, y subieron al auto.
Bennett buscó a su madre, ella estaba en el jardín de rosas, sonrió al verlo.
—¿Qué pasa, cariño? —exclamó Evana, quien, al conocerlo, notó que quería decirle