Al llegar a la casa, Sabrina se desprendió del agarre de Jonathan, estaba furiosa, se cruzó de hombros
—¡¿Cómo te atreves a sacarme de esa forma de la fiesta de mi padre? ¿Qué derecho crees que tienes sobre mí?
—¡No voy a permitir que estés con ese hombre, menos en mi presencia!
—¿Y tú sí? ¿Yo debo soportar como te besas con esa mujer en público y me humillas de esa manera?
Él se acercó a ella.
—¡Eso fue un error, yo la rechacé! Solo viste una mínima parte, Sabrina, escúchame.
Ella retroce