Álvaro escuchó los pasos de su cómplice, sonrió al verlo.
—Toma a este hombre, llévalo arriba, y átalo.
El hombre asintió, tomó su cuchillo, lo empuñó al cuello de Marcus.
—¡Camina!
Marcus no se movió ni un solo milímetro, no lo haría mientras Evana estuviese a merced de ese tipo.
—¡Hazlo, Tío! ¿Quieres que mate a tu mujer? ¿quieres ver como mató a mi exesposa delante de ti? —exclamó
El hombre retrocedió, tuvo que obedecer, caminó seguido de ese mal hombre.
Álvaro empujó a Evana adentro,