Evana salió de la prisión, sentía que la sangre el hervía de rabia.
Dante Swift iba detrás de ella, cuando se detuvo.
—Quiero que hagas algo por mí.
Dante la miró con duda.
—Lo que sea.
Ella sacó su cartera, tomó un cheque en blanco, y lo firmó.
—Quiero que lo acaben, ya no quiero saber más de ese hombre, ¡lo odio con todas mis fuerzas!
Dante la miró impactado, jamás pensó que Evana Ford pudiera pedirle algo así, esa no era ella.
Él tocó sus hombros.
—Evana, tú no eres esta mujer, la Ev