9. Quiero verla con miedo.
Karl.
Al entrar en la gran casa, Cleo, siempre puntual en sus atenciones, se acerca con una sonrisa ligera y me pregunta:
—¿Deseas desayunar, hijo?
Asiento, pero hay algo más en mi mente.
—Sí, Cleo, pero también prepara algo para Naira. Que se lo lleven a mi habitación.
Ella parece algo sorprendida. Su mirada se cruza con la mía, y puedo notar esa chispa de curiosidad.
—¿Puedo preguntar…? —titubea, aunque al final sigue adelante—. ¿Qué planeas con esa pobre chica?
—Cleotilde, sabes muy bien que