078: UNA CENA LLENA DE REVELACIONES (segunda parte)
Me quedé inmóvil en el centro de la alfombra mientras miraba a los tres al mismo tiempo.
El silencio de la oficina era tan denso que podía escuchar el sonido de mi propia respiración. Mis ojos pasaron de la mano extendida de Billy a la mirada posesiva de Lyon, y finalmente a la sonrisa de arrogancia de Jo Parris.
En mi mente, las voces de los tres hombres se mezclaban como un ruido blanco que no me dejaba pensar bien.
Billy me reclamaba como