019: CELEBRACIÓN.
Esa tarde salí del edificio con las piernas aún temblando y una sensación de vértigo en mi estómago que no quería irse. Sin embargo, también tenía una enorme sonrisa en mi rostro y un sentimiento de orgullo que no me cabía en el pecho.
Saqué mi teléfono para llamar a mi madre. La noche anterior le había pedido que consiguiera una habitación decente en algún hotel de la ciudad para vivir las dos y dejar el departamento de Rick de una vez por todas.
Mi mamá me envió la direcc