Después del desayuno la acompañó hacia el ascensor.
—Llámame por cualquier cosa que te diga ese tipo ¿de acuerdo? —se despedía él.
—Descuida, así será. Pero confiemos en que todo será sencillo, él no puede obligarme mientras tenga todo el dinero.
Él la tomó por la cintura y volvió a besarla desesperadamente, ya no podía esperar el momento en que fuera solo suya.
—Regresa pronto conmigo.
—No podrá ser si no me dejas ir.
Él tuvo que soltarla a regañadientes y ella se metió en el ascensor, le dio