Capítulo 48. Expuestas
—¡Por favor, mamita, no me cuelgues! —Le ruega —No hables para que Baba no te escuche. No estás sola. Ya casi llego. —Nailea quiere que el taxista acelere. Hay tráfico, pero en su desesperación le hace señas indicándole que se apresure. —Madre, ¿en qué parte de la casa estas?
—Ee-nn tú habitación. —Susurra con dolor.
—¡No me cuelgues! Sigue escuchándome. —Le pide.
Tareq y Akram concluían una de las reuniones más importantes. Habían ganado dos grandes proyectos de construcción en Europa y Canadá.