La vencida
La reunión terminó con Cristian pronunciando en forma de un discurso escueto todo el odio y el desprecio que siempre había sentido por la rubia grosera que se encontraba sentada frente a nosotros.
Para ese momento los abogados se habían retirado de la sala y la conversación se había convertido en algo más personal y del alma que cualquier otra cosa. No era como si esperase mucho de esa reunión, pero ahora que se daba la oportunidad de esclarecer varias cuestiones, Cristian aprovechó