Fuera de planes
Ana se quedó muda, congelada y sin poder decir nada más. Ella estaba completamente desconcertada por el asunto y no parecía segura de nada. No era para menos, pues la pobre acababa de sufrir lo que debía ser una inhumana jornada de acoso psicológico por una verdadera psicópata que se movía simplemente por el deseo inhumano que ella confundía con amor.
Rebeca tenía esa sensación en la que se le entremezclaban el odio, la rabia y la ambición dándole ese combustible que le había e