En medio de la nada
En medio de la nada nos estacionamos tal como lo habíamos planificado minutos antes de llegar ahí.
No sabíamos hasta donde podían haber llegado los tentáculos de Martins, quizás era un pensamiento demasiado paranoico, pero después de haber tenido aquella experiencia tan apremiante lo mejor era ir a lo seguro, por lo que no podíamos jugar con fuego, lo mejor era mantener un bajo perfil.
A lo lejos, a una distancia de unos treinta metros, se encontraba la entrada de la prisió