En la ribera de un lago
Cristian me hizo el amor como solo él lo sabía hacer. Sus besos y sus caricias eran un bálsamo para mis heridas que no podían parar de sanar cada vez que él me hacía suya y que me regalaba el presente de su esencia.
Él era el combustible que me hacía seguir adelante con igual furia cada vez que me miraba al espejo y me veía como una mujer fuerte y con dificultades; cada vez que aquella silla intentaba privarme, Cristian me levantaba con su aliento y me hacía volar más a