En una balanza
Arthur se retiró luego de que no me quedase otra opción más que aceptar lo que él me decía sin tener siquiera la opción de reclamar, después de todo Arthur solo estaba cumpliendo una orden de su superior y tal como él lo decía, era una orden dada por alguien que no admitía la desobediencia o el desacato bajo ninguna circunstancia. Con un gesto educado, Arthur se despidió y me dejó en aquella puerta pensando en las implicaciones indirectas que todo eso estaba a punto de desatar pa