14. La bruja de la colina
Alma arribó a casa después de una larga sesión con su psicóloga, sintiéndose renovada y con nuevas expectativas. Ahora se dio cuenta de que hacía mucho tiempo había algo oprimiéndole el pecho, impidiéndole ser completamente feliz.
Marcos, Victoria y Mati estaban reunidos en la sala en frente de la televisión. El niño corrió hacia ella y la abrazó como si hubieran pasado meses desde la última vez que la vio.
—No quiero que nada malo te pase, mami —dijo con el rostro enterrado en su estómago.
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