Capítulo 77.
Lina.
Mi puño cerrado golpeaba mi tobillo al mismo ritmo que las manecillas del reloj. Segundo a segundo, hasta que la puerta se abrió y una mujer de pantalones negros y blusa gris era traída a mi celda.
Le quitaron las esposas, sentándose al otro extremo de Merary, quien continuaba contándome sobre el romance de Soto con Yasmin.
El ambiente amenizado sufrió un cambio muy notable. Lo hermosa no le quitaba que oliera a disturbio. El aroma era difícil de ignorar y que me viera a la vez que mov