Conversaciones vespertinas.
Conversaciones vespertinas.
No cabía en mí de la ansiedad y la emoción que me ocasionaba el solo recordar las palabras del señor Cavill. Aquello distaba mucho de lo que pude imaginarme, al esbozar en mi mente ese trance de locura. Cuando apenas tenía una idea poco clara de lo que podía resultar de todo aquello, cuando solo me movía por lo que eran tenues insinuaciones de una pasión que ahora me gobernaba y me dejaba en claro que mi corazón estaba completamente prendado de ese hombre de ojos azu