Un pitido constante cerca de sus oídos la puso nerviosa. No podía ver nada, pero parecía no tener aire a su alrededor. Le faltaba oxígeno y comenzó a sentir que moría, se asustó, se sintió aterrada, era como si estuviera… como si estuviera enterrada. Escuchó que la llamaban por su nombre y mientras ella gritaba algo como un cristal romperse, sonó a su lado. De pronto la imagen de fuego, el sonido de un arma y un grito se hicieron presentes.
Kerrie abrió los ojos de par en par justo en el moment