Kerrie sentía que algo iba a pasar. Era una sensación incomoda que no sabía cómo explicar y por esa misma razón no podía decírselo a Hudson. No quería preocuparlo especialmente por las razones que hacían este viaje. Intentó pensar en cosas positivas, pero ese sentimiento se apoderaba cada vez más de ella, especialmente cuando una incesante lluvia se hizo presente en la carretera, era difícil avanzar de esa forma, aun con las luces altas y bajas encendidas.
—Esto es increíble. — Murmuró el joven