La figura al final del pasillo era una silueta borrosa, como si estuviera hecha de sombras mismas. Victor podía sentir cómo su respiración se detenía, como si el aire a su alrededor se hubiera vuelto denso e irrespirable. Elena, al igual que él, estaba paralizada, incapaz de moverse. La risa que resonaba en la mansión se había desvanecido, dejando un vacío inquietante que los rodeaba.
La figura dio un paso hacia ellos, y la luz parpadeó, revelando brevemente el rostro de un hombre que, aunque v