Los ojos de Amanda se habían girado hacia atrás, solo los blancos mostrando bajo párpados medio cerrados, su boca colgaba abierta, lengua afuera y goteando, un continuo flujo roto de sonido derramándose de su garganta mientras el tentáculo eléctrico seguía shockeando su coño sin piedad, «mmmmás… ahhh… mmmás…», la palabra arrastrada y de puta-suave, su cuerpo estremeciéndose en pequeños sacudones indefensos cada vez que un fresco jolt rasgaba a través de sus paredes hipersensibles, semen todavía