Mhia Morshell
Me ardía la cara, debía parecer un tomate en estos momentos. Jace y Jared hablaban entre sí como si no existiera, pero sabía que eran muy conscientes de mi presencia y de mi estado.
Estaba recostada en la silla con las piernas levemente abiertas, el mantel me cubría de cualquier mirada curiosa que pudiera caer sobre mí, la velocidad del vibrador era lo suficiente para tenerme con la respiración acelerada, pero no lo suficiente como para darme un orgasmo, así que me encontraba en