Capítulo 33

Al abrir la puerta, Robert Johnson clavó la mirada en Astrid. La mujer se encontraba en la cama contemplando la televisión. Llevaba dos meses secuestrada por ese hombre, un loco y depravado que no lograba entender que ella ya no lo amaba, pero el hombre era tan cerrado que la tenía ahí, encerrada en esa enorme mansión y vigilada por ese tipo llamado Cangrejo.

A pesar de que podía salir y caminar alrededor de la playa y los senderos que rodeaban la casa, el tal Cangrejo no se le despegaba ni un
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