Mundo ficciónIniciar sesiónSentía frío en las manos, las piernas enterradas en algo parecido a arcilla, el pelo mojado, apenas podía respirar bien, y los ojos le molestaban, tenía arena dentro.
Mareada, con náuseas, solo podía escuchar de fondo el sonido de las olas.
¿Qué coño hace en la orilla del mar? ¿Y a qué huele? Sin duda, huele a sangre, ese olor a hierro oxidado, le revolvía el estómago. Carmen miraba a un lado y a otro, no podía levantarse, sintió miedo, mucho miedo. De repen







