Mundo ficciónIniciar sesiónLas tres hermanas estaban metidas en la cama de Carmen viendo las noticias y las tres lloraban, no de pena, sino de inmensa felicidad. Por fin habían atrapado al hijo de puta que se aprovechó durante más de un año de la fragilidad de Carmen.
—Puto estúpido, delatarse él solito —comentó Deb—. De todos modos, lo hubiésemos cazado nosotros en una de nuestras trampas en las que Carmen saldría a la calle a reunirse con él y ¡zasca! Lo cazaríamos. — Sonrió.
—El c







