7.
Mamá también me visita y trata de alzarme el ánimo, pero ¿es que acaso no se da cuenta de que me es imposible?
Ni siquiera puedo pronunciar la palabra “boda” sin sentir que me ahogo con el nudo en mi garganta. Íbamos a casarnos, a tener dos hijos y como cinco mascotas. Tal vez mudarnos a una casa más grande.
Íbamos a ser felices.
Íbamos. Cómo detesto esa palabra, cómo aborrezco cuando el presente te arrebata el futuro.
Desvío la mirada de las ventanas de mi oficina y suspiro. Hoy es un día fata