Dante
Me levanto temprano, como siempre cuando tengo un encargo importante, justo a las cinco de la mañana. De igual manera, nunca duermo tanto, estoy acostumbrado a solo dormir cuatro o cinco hora, hasta donde mis pesadillas me lo permitan.
Abro la ventana. El frío penetra en mis pulmones. Así me despeja del todo el whisky que bebí la noche anterior.
Desde la muerte de mis padres mis sueños se convirtieron en pesadillas, haciéndome luchar constantemente con mis demonios internos y exteriores, q