Más tarde, cuando ya me encuentro en la mansión, estoy en mi despacho esperando a que los chicos me traigan información de toda la mercancía que se reunió al hacer aquel atraco. Mientras tanto, reviso otros asuntos de la organización. Se escucha que alguien toca la puerta. Al abrirla, veo que se trata de Alfredo, el mayordomo. Es un hombre ya mayor y sabio. Él trabajó para mis padres por años. Es un sirviente fiel, lleva años trabajando en esta familia, al igual que Edgardo y Martina.
—¿Qué pasa