Estaba sentada en un pequeño café escondido en el rincón de un callejón antiguo. No era un lugar famoso. Definitivamente no era el Glory Café de Finn, aunque ahí preparaban el único café que de verdad me gustaba.
No quería nada que me recordara a él en este momento. Picoteaba una rebanada de tiramisú a medio comer, observando cómo la espuma de mi capuchino se disolvía.
En mi vida pasada, cada vez que juntaba el valor para decirle a Finn lo que sentía, la rutina era la misma. Me callaba con esa m