— Everybody go to Varsovia! –grita Alana West sosteniendo un megáfono a la puerta de nuestro dormitorio.
Por ende el estruendo de su voz nos despierta a las tres y vemos a Xavi hacerle compañía. Él nos anima a levantarnos; Alana corre a ver a su hermana. La cual tiene sus heridas ya atendidas pero anda algo paranoica, de manera que este viaje es lo mejor: para dejar a Italo atrás y con ello a esa persona que la molesta.
— ¿Por qué dormían?
— West puso una alarma –le cuento a Xavi.
— En realidad