Pasaron varios segundos para que sus palabras fueran absorbidas por mis tímpanos y reconocidas por mi cerebro.
Me quedé sin palabras.
No esperaba esa respuesta cuando pregunté.
Los sentimientos que había estado conteniendo estallaron como una flor en primavera ante esas palabras.
Una sensación de hormigueo recorrió mi torrente sanguíneo desde las yemas de mis dedos.
Robert agarró el hombro de Mabel.
—Quien pensaría, que lo dirías primero— Ella estaba al final de su mirada enrojecida.
Eso es