Cuando Robert llegó, Mabel acababa de salir de la galería.
Al verla a lo lejos, se alegró de encontrarla y condujo directamente hacia ella. Pero tan pronto como aparcó, la silueta de Michael apareció ante su campo de visión. Robert se detuvo y entrecerró los ojos.
—¿Qué demonios hace ese cabrón aquí?
Recordó la desagradable conversación que habían tenido la última vez que se encontró con Michael en casa de Armando. Su actitud, que parecía tratar a Mabel como mujer y no como su hermana, lo había