El ambiente dentro del coche era como caminar sobre hielo fino. Mabel se movía nerviosamente, tratando de evaluar el estado de ánimo de Robert mientras conducía con los labios apretados.
Robert ignoró sus frecuentes miradas. Sus pensamientos estaban confusos y no quería decir ni una sola palabra en ese momento.
“Me duele mucho la cabeza”.
¿Era por los recuerdos que resurgían? El dolor se intensificó hasta hacerse insoportable. Sentía como si su cráneo se estuviera rompiendo en pedazos, volviénd