—Nunca purgaste a los directores que apoyaron abiertamente a mi tío desde la época del difunto presidente. Ahora se han puesto del lado de Susana para apoyar a Leonardo como presidente.
Manuel dio un puñetazo en la mesa. La taza de café vibró violentamente y derramó café tibio.
—No es que no los purgara, es que no pude. ¿Acaso crees que la empresa es una tienda de barrio? ¡Ni siquiera el presidente puede manejarlo todo como si amasara pan!.
Robert no pestañeó. Sacó un pañuelo y secó unas gotas