Capítulo 28. Sospechas
Tal como Valentino lo había arreglado, sin dar lugar a que nadie lo contradijera, el traslado de la abuela de Alessia, Carmela Marino, se hizo enseguida y con una eficiencia milimétrica. Nadie se atrevió a evadir sus firmes órdenes cuando hablaba con su mirada de hielo.
Por su parte, la pobre anciana enferma no estaba en condiciones de comprender demasiado de lo que sucedía a su alrededor al principio, y los primeros días fueron criticos y de mucho nerviosismo para Alessia, pero a medida que l