Capítulo 18. Prisionera
Alessia se acercó a la casa con cautela, sintiendo cómo le temblaban las piernas a medida que se aproximaba a ese hombre majestuoso.
Le temblaban ante su magnífica figura, por los escalofríos de la excitación y la incertidumbre de lo que le diría.
Lo miraba a los ojos sin amedrentarse, intentando adivinar lo que fuera que pasara por la mente de Valentino.
Él se sentía demasiado enojado y preocupado.
La rescataría una y mil veces si fuera necesario, mataría a quien fuera por ella, incendiaría