Capítulo 17. El dios oscuro
En ese momento, Celina intentó intervenir, tratando de alejar a ese hombre de su amiga. Lo agarró del torso tirando de él para apartarlo, pero no logró moverlo ni un centímetro.
-¡Basta ya! ¡Suéltala! Ya te dijo que no… Esta es nuestra casa, no un burdel. Dejen a mi amiga de una vez y váyanse…
El hombre la ignoró, aumentando la presión sobre Alessia, y sonriendo de costado con una expresión de burla, miró a su grupo de amigos y ahora cómplices:
-¡Alejate, lindura! Ustedes, hagan algo, sujeten b