132. MATILDE
(PARK ETHAN)
El silencio al otro lado del teléfono fue ensordecedor. Caminé por el pasillo alfombrado, buscando la habitación 1022. La encontré al final del pasillo. Saqué la llave electrónica y abrí la puerta. Entré a la habitación y cerré la puerta tras de mí, antes de continuar la conversación.
—La espero a las cinco, Matilde. Y le aconsejo que no llegue tarde.
—Tú no me vas a condicionar a mí, maldito insolente —espetó con desprecio—. Es imposible que tengas alguna prueba. ¡No es posible! ¡