126. CON GUSTO
(ARIANA JÁUREGUI)
—¡Que no! —grité, con la voz llena de desesperación. El miedo y la rabia se mezclaban en mi interior, creando un torbellino de emociones que me sacudía. Sentía el peso de mi vientre, el leve movimiento de mi bebé, como un recordatorio constante de que tenía que luchar por él, por ellos, por nuestra familia—. ¡Mi hogar está aquí! ¡Mi hijo va a nacer aquí! Y tú… te puedes regresar por donde viniste.
En un instante, todo se volvió borroso. Sentí un ardor repentino en la mejilla,