Valeria sentía una mezcla de ira y confusión mientras observaba a su madre frente a ella. Había pasado un tiempo desde que su madre la había lastimado gravemente y mandado casi muerta al hospital. La joven aún llevaba las cicatrices físicas y emocionales de aquel incidente.
No solo eso, habían venido de nuevo a raptarla para obligarla a robar en casa del señor Muñóz. Leviña, se veía visiblemente afectada por la situación. Sus ojos estaban hinchados y rojos, y su voz temblaba cuando finalmente r